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PAC-MAN, EL JAGUAR QUE DELATÓ A TRAFICANTES CHINOS EN MÉXICO

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La cacería de jaguares para vender sus colmillos y garras en el mercado asiático ya llegó a la frontera que comparten México y Guatemala.

Publicado por: Animal Político

INTERNCIONAL. 19/JUL/2020. Pac-man camina a paso corto, mueve la punta de su cola y jadea mientras luce sus colmillos. De pronto se detiene y levanta ligeramente su pata izquierda trasera, sin tocar la hojarasca. Voltea y aparece Cam con un andar constante. El cortejo comienza. Ambos jaguares se pierden entre la vegetación de la Selva Lacandona, en el sureste de México.

El único testigo de ese momento fue una cámara trampa instalada en uno de los hogares del jaguar (Panthera onca) en México: el Área Natural Protegida de Yaxchilán, en Chiapas, localizada en la zona limítrofe con Guatemala. Ahí conviven alrededor de 115 jaguares. Por sus hábitos solitarios y nocturnos, es casi un golpe de suerte detectarlos.

La escena se captó en enero de 2019, como parte de los monitoreos a Pac-man, un jaguar juvenil de unos cinco años, 55 kilos de músculos y cuyo deambular se extendía a 400 kilómetros cuadrados —a través de Yaxchilán y Chan-Kin—, a veces cruzando el caudaloso Río Usumacinta. Esa fue la última vez que se grabó a Pac-man.

Al jaguar lo mataron cazadores furtivos, a mediados de enero de 2019, convirtiéndose en el primer caso visible en México que podría relacionarse a una red de tráfico del felino que opera en Centroamérica y tiene conexiones con el mercado chino.

El particular modus operandi —que incluye el despojo de colmillos, garras, cabezas y genitales, cuyo costo alcanza de los 10 a los 20 mil dólares— ya se ha visto en países como Bolivia y Perú, donde pesquisas gubernamentales, investigaciones periodísticas y denuncias de organizaciones sociales han documentado que se trata de tráfico destinado al mercado asiático.

Debido a su elevado costo, este tipo de subproductos para uso ornamental o medicinal es especialmente codiciado por algunos integrantes de la élite china, de acuerdo con exfuncionarios de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).

“Pac-man da la señal de banderazo del comercio ilegal chino en búsqueda del jaguar en territorio mexicano. Estamos viendo este comercio ilegal en todo el continente (americano)… Evidentemente es el crimen organizado”, explica el doctor Rodrigo Medellín, cuyo Laboratorio de Ecología y Conservación de Vertebrados de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) estudia a los jaguares en la Selva Lacandona. Uno de los ejemplares a los que le hacían seguimiento era Pac-man.

“Los países de origen con niveles relativamente altos de corrupción e inversión privada china y bajos ingresos per cápita tuvieron de 10 a 50 veces más incautaciones de jaguar que los países restantes incluidos en la muestra”, agrega el estudio científico publicado en junio del 2020.

No es la primera vez que el tráfico chino acecha a la fauna mexicana. La ruta México-China lleva al menos dos décadas consolidándose con especies que son, sobre todo, marinas, entre ellas la totoaba (Totoaba macdonaldi), el pepino de mar, el caballito de mar y el tiburón, según informes oficiales de la Profepa. Por ello, Medellín considera que urge legislar para que se considere como “delito grave” el matar a un jaguar; una bandera que asumió la Profepa durante la Conferencia Regional de Alto Nivel de las Américas sobre el Comercio ilegal de Vida Silvestre, celebrada en Perú, en octubre de 2019.

“Me preocuparía mucho que, en un país como México, en donde no es clara la reducción de la ilegalidad y el crimen organizado, empezara a crearse un mercado redituable para las partes de jaguar, porque ya vimos lo que sucedió con la totoaba y la vaquita marina (…) Se nos puede salir de las manos”, señala María José Villanueva, directora de conservación de WWF-México.

La medicina tradicional china ha sido una de las principales propulsoras del tráfico de especies. En un nuevo informe del 2020 de la Agencia de Investigación Ambiental (EIA por sus siglas en inglés) se demostró que 24 compañías farmacéuticas chinas incluían huesos de leopardo, felino que se encuentra en Asia y África, como ingrediente en sus medicinas tradicionales.

“Esto es solo la punta del iceberg”, explicó Aron White, quien forma parte de la organización EIA Wildlife y es especialista en China. “No se trata solo de leopardos. Desde septiembre de 2017, se han emitido al menos 46 permisos gubernamentales (a compañías farmacéuticas) para comerciar o usar partes de especies que se encuentran bajo los más altos niveles de protección”.

Según White, el jaguar no aparece específicamente en textos de medicina tradicional china, dado que es una especie americana, pero cabe destacar que el término “hueso de leopardo”, utilizado tanto en documentos de política como en trabajos de referencia de medicina tradicional china, es ambiguo y posiblemente podría referirse a cualquier especie cuyo nombre chino termine en el carácter de leopardo, como ocurre con el jaguar. Es decir, que un hueso de jaguar proveniente del continente americano podría pasar por un hueso de leopardo.

Escena del ecocrimen

Los restos de Pac-man fueron hallados a unos 35 metros de la orilla del Río Usumacinta con zopilotes alrededor. En el lodo había evidencia de que lo arrastraron: no tenía cabeza, patas (a la altura de las muñecas), cola, ni genitales. Quedó reducido a un torso con la piel en las coordenadas 16.883218° N, -91.003076° O.

A su alrededor había pisadas de los cazadores. Así lo encontraron los vigilantes comunitarios, quienes avisaron a funcionarios de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp). Diálogo Chino corroboró lo anterior a través de un informe de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y de la Conanp.

El hallazgo del cuerpo de Pac-man no se reportó en un comunicado de alguna dependencia ambiental. La Profepa tampoco interpuso una denuncia penal ante la Fiscalía General de la República, pese a que se trata de una especie en Peligro de extinción en México y a que sí lo han realizado con otros casos. A pesar que se buscó la versión de la Profepa, no se obtuvo respuesta hasta el cierre de edición.

De acuerdo con el artículo 420 del Código Penal Federal: cazar, traficar, capturar, poseer y transportar especies de flora y fauna silvestre, consideradas endémicas, amenazadas o en peligro de extinción, amerita una pena de uno a nueve años de prisión.

Los vigilantes comunitarios creen que, debido a que en esa época del año desciende el nivel del agua, Pac-man bajó por la noche a beber agua y los traficantes le dispararon a la cabeza desde una lancha cuando surcaban río abajo. “Por las huellas de dicho felino había bajado a tomar agua y ahí fue disparado por cazadores, supuestamente por gente de Guatemala (sic.)”, abona el documento, aunque no hallaron casquillos ni balazos en su cuerpo, por lo cual suponen que fue a la cabeza.

Otra versión proporcionada por los vigilantes consultados sugiere que lo mataron en Guatemala y lanzaron los restos a México.

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