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LOS VAQUEROS NEGROS TOMAN LAS CALLES EN HONOR A SU HISTORIA

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La presencia de vaqueros y vaqueras negros en las protestas de Estados Unidos reivindica el papel tradicional de los jinetes montados en las manifestaciones callejeras.

Publicado por: The New York Times

Escrito: Fotos: by 

15/06/2020. COMPTON, California — Era imposible no ver a Brianna Noble cuando emergió por primera vez entre la multitud de manifestantes en las atestadas calles de Oakland, California, a fines de mayo. Montada Dapper Dan, su caballo, Noble dejó pasmados a los manifestantes que la rodeaban. Un cartel de Black Lives Matter —“Las vidas negras importan”— cubría el lado derecho del animal.

Noble fundó una organización de equitación juvenil llamada Mulatto Meadows, la cual imparte lecciones de equitación dirigidas a jóvenes de color. Noble también es la chispa que ha impulsado a cientos de otras vaqueras y vaqueros negros de todo el país a unirse a las protestas por la muerte de George Floyd y contra la violencia policial y el racismo.

Pocos días después de que la cabalgata solitaria de Noble se volviera viral, al menos 30 vaqueros negros cabalgaron durante una manifestación en Houston. Lucían camisetas con el rostro de Floyd. La mayoría pertenecía a los Nonstop Riders, un club de equitación urbana de la zona Third Ward de Houston.

La Cabalgata de la Paz de los Compton Cowboys, organizada como una muestra de solidaridad para la comunidad afroestadounidense de la ciudad.

El 7 de junio en Compton, California, un grupo de hombres y mujeres afroestadounidenses conocidos como los Compton cowboys lideraron una protesta pacífica en las calles junto a la alcaldesa Aja Brown. Mientras cientos de personas marchaban junto a ellos, los vaqueros cabalgaron con sus puños en el aire, gritando “Sin justicia no hay paz” mientras la música de Kendrick Lamar, también originario de Compton, retumbaba al fondo.

Randy Hook, uno de los Compton Cowboys, ensilló su caballo ese día por una causa mayor. “Tengo ganas de llorar, nunca me imaginé algo como esto. Estamos enorgulleciendo a nuestra familia, nuestro barrio y nuestra ciudad”, dijo.

Keiara Wade, la única mujer de los Compton Cowboys, expresó emociones similares.

“Estos caballos sienten lo que nosotros estamos sintiendo, y en este momento están sufriendo porque nosotros también estamos sufriendo”, dijo Wade. “Hay tanto amor y unidad dentro la comunidad de vaqueras y vaqueros negros. Solo estamos intentando llevar esa energía a estas marchas, de manera pacífica”.

La presencia de vaqueros y vaqueras negras en las protestas recientes es una especie de reapropiación del rol tradicional de los jinetes montados en las manifestaciones de comunidades urbanas.

Un cartel en un remolque de caballos que dice: “El racismo no es vaquero” 

Históricamente, los caballos han sido utilizados por unidades militares selectas y por las fuerzas del orden público como una manera de demostrar autoridad. Su visibilidad, altura y naturaleza dominante es un símbolo de poder.

Sin embargo, que estos jinetes negros existan en esas ciudades metropolitanas no debería ser una sorpresa: durante el siglo XIX, uno de cada cuatro vaqueros eran de ascendencia afroestadounidense.

Muchos de los hombres y mujeres negros que han acudido a las marchas recientes son descendientes de quienes huyeron del sur segregado de las leyes de Jim Crow después de la Guerra Civil en busca de trabajos y oportunidades. Hombres y mujeres negros encontraron trabajo en ranchos y granjas y cabalgaron llevando ganado desde Texas hasta California, donde se hicieron conocidos por sus estilos de montar atrevidos y valientes.

Cientos de manifestantes asistieron a la marcha del 7 de junio con los Compton Cowboys.  

Al igual que los manifestantes montados de hoy, los vaqueros negros del pasado desafiaban la idea tradicional de cómo debía lucir un jinete. Algunos, como Nat Love y John Ware, fueron consagrados en los libros de historia por sus hazañas en el rodeo. Pero muchos de sus nombres han sido olvidados.

Los Compton Cowboys surgieron de un grupo de 10 amigos que alcanzaron la mayoría de edad en los años ochenta y noventa, una de las épocas más violentas y caóticas de la ciudad.

Aprendieron sobre caballos en Richland Farms, una comunidad agrícola en el corazón de Compton. Muchos de ellos han contado lo que significa ser un vaquero afroestadounidense en una de las comunidades más estigmatizadas del mundo, y cómo los caballos les permitieron sanar viejos traumas y protegerse de la violencia policial.

Los residentes vieron desde las ventanas mientras pasaba la cabalgata de los Compton Cowboys.

Cada miembro del grupo describe sus interacciones con la policía de manera distinta. Los caballos, dicen los vaqueros, son una especie de armadura contra un departamento de policía que ha sido criticado por el uso de violencia excesiva desde los años ochenta.

“El mundo nos trata muy diferente cuando estamos sobre nuestros caballos”, afirmó Anthony Harris, de 38 años. “Me siento seguro y agradecido de contar con mi caballo en estos tiempos”.

El lema de los vaqueros, “las calles nos criaron, los caballos nos salvaron” se ha convertido en una declaración llena de orgullo. Cabalgar, dicen los vaqueros, también ayuda a curar los traumas, ansiedad, depresión y otros efectos residuales de parte de la violencia que han experimentado.

Los Compton Cowboys, sin embargo, como quedó claro la semana pasada, están lejos de ser una excepción. Los vaqueros y vaqueras afroamericanos existen en otras ciudades importantes en todo el país. En Baltimore y Filadelfia, las comunidades negras de equitación son un elemento básico en la identidad y el folclore de la ciudad. El Fletcher Street Urban Riding Club de Filadelfia es un grupo centenario que ha sido objeto de varios documentales. Oakland, Houston y Atlanta también albergan comunidades negras de equitación urbana.

El lema de los vaqueros, “las calles nos criaron, los caballos nos salvaron” se ha convertido en una declaración llena de orgullo.

Las comunidades de vaqueras y vaqueros negros comparten un código y un credo similares. Se guían por una forma de vida que involucra un amor supremo por los animales que cuidan y una apreciación del terreno en el que montan.

Sin embargo, ser un vaquero negro también tiene sus propios desafíos. Al final del día, según muchos de ellos, enfrentar la discriminación de un circuito de rodeo primordialmente blanco y combatir los estereotipos sociales sobre los afroestadounidenses puede llegar a ser agotador.

Antes de esta última semana, los vaqueros negros habían logrado regresar a la cultura popular con la explosión de la canción “Old Town Road” de Lil Nas X en 2018. También han sido apoyados por artistas nacidos en Texas como Megan Thee Stallion y Solange, quienes promueven la cultura vaquera.

Sin embargo, los vaqueros negros siempre han sido parte integral de la experiencia estadounidense. A lo largo de episodios de discriminación, desigualdades estructurales y ahora con la muerte de Floyd, hay algo que ha permanecido constante: los vaqueros negros nunca han dejado de cabalgar.

 

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